Jon ODRIOZOLA es el excelente, lúcido, coherente y brillante periodista autor del artículo titulado SANTIAGO Y CIERRA (el) EGIN. Que fue publicado en el nº del 4 de agosto de 1998 de EUSKADI INFORMACION (el diario substituto del EGIN inicuamente clausurado por el fascista juez Garzón)
Santiago y cierra (el) Egin
Jon ODRIOZOLA / Periodista
Entrar a valorar el cierre cautelar de Egin y Egin Irratia es ya, en sí mismo, caer en una especie de trampa tendida. Lo que hay que valorar y denunciar constantemente es un sistema que permite y consiente atentar a la libertad de expresión cerrando por la puta cara un periódico y una emisora de radio por puros y exclusivos motivos políticos. Engañarán a gentes embrutecidas y embaucadas, pero eso aquí no cuela. Mientras el juez Garzón se encierra para <<construir>> el delito, el ministro Mayor Oreja <<explica>> el delito al tiempo que el coro y eco massmediático, con más o menos escrúpulos, hace de altavoz. Como la reina de <<Alice in Wonderland>>: primero se ejecuta la condena y luego se celebra el juicio inventando un delito.
Editorializa la <<prensa seria>> que el cierre de Egin es una decisión de extraordinaria gravedad <<que no tiene precedentes desde la reinstauración de la democracia>>. A la continuación del fascismo, del franquismo, por otros medios y con otras vestiduras y ropajes, le llaman democracia. Aquí no se ha reinstaurado ninguna democracia. Y no es que el cierre o no de un periódico sea la única medida que da el valor a una democracia. No es la única, pero sí una más y muy cualitativa que prueba la inexistencia de una democracia. Por eso hoy cierran un diario incómodo, como con Franco volaban periódicos pertenecientes a determinadas <<familias>> políticas del régimen. Suele decirse que hechos como éste dan bazas y cargan de razón a quienes piensan que aquí no hay democracia. No queremos cargarnos de razón, no disfrutamos con ello, no decimos, ¿véis?, lo que yo decía. No, no queremos eso. Lo que queremos es que haya democracia de veras y de verdad. Incluso conscientes de estar jugando en medio de las limitaciones que supone una democracia marcada, Egin no ha roto nunca la baraja. Son los fascistas quienes la rompen continuamente quebrando y transgrediendo sus propias leyes. Egin no se aprovecha como también gustan de decir de un sistema para atacar ese sistema. Es el propio sistema quien se salta a la torera sus propias leyes. Son ellos quienes constriñen sus propias leyes y aherrojan a las personas. Mal podría la sola fuerza de un periódico tumbar nada, y menos a un Estado blindado con un lacayuno y genuflexo aparataje ideológico más preocupado por el nacimiento del nieto del Rey que del cierre de un periódico. Y, sin embargo, lo cierran: ¿es esto una demostración de fuerza o de debilidad? ¿Calculan las consecuencias de sus actos? ¿Y la <<intelligentsia>>, no da más de sí? ¿Tan degenerados están? ¿Tan comprados y vendidos? ¿Estarían dispuestos estos adalides de la libertad y próceres de la democracia a defender gratis la verdad su verdad por las ondas radiofónicas o es precisamente a la baba queesputan y la mala conciencia que tienen a la que ponen un precio? Mentir y manipular, claro, no se hace gratis, tiene un precio. ¿Cómo se puede decir que se defiende una democracia, alicorta, casposa y chata, cerrando un periódico y una emisora de radio y, además, aplaudiendo y bendiciendo su cierre? ¿Se puede ser más vil y abyecto?
A mí, desde luego, no me sorprende nada de esto, pero, aun así, como ciudadanos rectos y verdaderamente cívicos y demócratas, debemos seguir haciendo esas preguntas con las que, no se me escapa, plumíferos, turiferarios, tribuletillos y prostitutos del periodismo se limpiarán el tafanario. A ellos mi más absoluto desprecio.
Egin, ciertamente, es más que un periódico. Si fuera uno más que tradujera simultáneamente, con el resto de casi todos los medios, la voz del poder y su versión y visión de las cosas, sin duda su línea y sus portadas no merecerían tanto la atención. Pero Egin no es un periódico más. La diferencia entre Egin y el resto de los <<colegas>> es que Egin no deja indiferente al público lector. Egin trata al lector como un ser adulto y quiere que crezca moral y éticamente. El resto trata al lector como a un despersonalizado y frío número que ofrecer al altar de la publicidad, sin importarle un comino la formación de ese lector o, peor, tratando de deformarle. Por eso molesta Egin: porque no deja indiferente ni al amigo ni, ya se ve, al enemigo. Afortunadamente, no estamos solos. Aún queda mucha gente con eso que a estas gentecillas les sonará a antigualla: gente con principios. Aupa Egin eta aurrera.
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